Imagina la red oculta de cables que recorren tus paredes, bajo tus pisos e incluso a través del suelo de tu jardín: estas vías eléctricas funcionan como el sistema circulatorio de una ciudad, suministrando energía a cada rincón de tu hogar. Sin embargo, sin la protección adecuada, estos cables pueden volverse vulnerables a la humedad, los daños físicos, la interferencia de roedores y otros peligros que pueden provocar cortocircuitos, fugas eléctricas o incluso incendios. ¿La solución? Conductos eléctricos: la "ropa" protectora para el cableado de tu hogar.
Los conductos eléctricos son tuberías especialmente diseñadas que protegen el cableado de daños físicos y evitan accidentes eléctricos. El Código Eléctrico Nacional (NEC) y las regulaciones de construcción locales exigen tipos de conductos específicos para diversas aplicaciones, por lo que es crucial comprender los diferentes materiales de los conductos y sus usos apropiados. A continuación, examinamos los tipos más comunes de conductos eléctricos y sus aplicaciones.
El conducto metálico rígido (RMC) es el campeón de peso pesado de los conductos eléctricos. Construido con paredes gruesas de aluminio o acero galvanizado, el RMC ofrece una resistencia y durabilidad excepcionales, lo que lo hace ideal para entornos industriales donde el cableado debe soportar cargas pesadas, exposición a productos químicos y condiciones adversas.
Una versión mejorada de RMC, el conducto rígido galvanizado (GRC) presenta una superficie recubierta de zinc que proporciona una resistencia superior a la corrosión. Esto hace que el GRC sea ideal para entornos húmedos, ácidos o exteriores donde los conductos metálicos estándar podrían deteriorarse.
El conducto metálico intermedio (IMC) logra un equilibrio entre resistencia y asequibilidad. Con paredes más delgadas que RMC/GRC pero con una durabilidad adecuada, el IMC funciona bien en aplicaciones generales en exteriores donde no es necesaria una protección extrema.
El conducto de cloruro de polivinilo (PVC) lidera la categoría no metálica con su diseño ligero, fácil instalación y bajo costo. Si bien ofrece un buen aislamiento y resistencia a la corrosión, el PVC se degrada con la exposición prolongada a los rayos UV, lo que limita sus aplicaciones en exteriores.
Diseñados para entornos húmedos, los conductos estancos a líquidos presentan una construcción impermeable que evita la infiltración de humedad. Estos requieren accesorios estancos a líquidos compatibles para mantener la integridad completa del sistema.
El tubo metálico eléctrico (EMT) proporciona una alternativa metálica ligera y rentable. Con paredes más delgadas que los conductos rígidos, el EMT utiliza accesorios de compresión para un montaje sin herramientas, pero ofrece menos protección física.
La capacidad de doblado del EMT permite el enrutamiento personalizado alrededor de obstáculos. El doblado adecuado requiere:
Elegir los conductos eléctricos apropiados implica evaluar las condiciones ambientales, los requisitos de seguridad y las limitaciones presupuestarias. Ya sea que se priorice la durabilidad (RMC/GRC), la resistencia a la corrosión (PVC/estanco a líquidos) o la asequibilidad (EMT/PVC), cada tipo de conducto cumple funciones protectoras distintas en la infraestructura eléctrica de un edificio.